El éxito es el resultado feliz y satisfactorio de un asunto, negocio o actuación. Asimismo, también hace referencia a la buena acogida de algo o alguien. La palabra, como tal, proviene del latín exĭtus, que significa ‘salida’.

El éxito, por lo general, se asocia al triunfo o al logro de la victoria en algo que nos hayamos propuesto, así como a la obtención de un reconocimiento debido a nuestros méritos. De allí que el éxito también se relacione con el reconocimiento público, la fama o la riqueza.

La noción de éxito, no obstante, es subjetiva y relativa. Lo que para una persona puede ser un éxito, para otra puede ser apenas un consuelo ante el fracaso. En este sentido, podemos considerar como un éxito todo aquel resultado de una empresa que nos genere una sensación de realización y de bienestar o, en resumidas cuentas, de felicidad.

De esta manera, hay éxitos obtenidos formalmente, asociados a nuestro desempeño, bien sea en el ámbito profesional, en el académico o en el escolar, como graduarnos, obtener las más elevadas calificaciones o lograr el ascenso o el aumento por el que trabajamos tan duro. Asimismo, hay éxitos personales, como lograr establecer nuestra propia empresa antes de los cuarenta años, comprar casa propia o formar una familia.

De allí que el éxito sea también una sensación íntima, que ocurre dentro de nosotros cuando conseguimos lo que nos propusimos o lo que nunca pensamos que alcanzaríamos. Así, un éxito personal de la vida cotidiana puede ser lograr preparar aquella receta tan deliciosamente como la recordamos.

Como tal, el valor del éxito en la vida está tanto en los grandes empeños como en las pequeñas acciones, en la voluntad para superar las adversidades, en la conciencia de nuestras competencias y capacidades y en las ganas de ser siempre mejores y salir adelante.