Playas cerradas, shows de fuegos artificiales cancelados, reuniones familiares prohibidas y ahora restaurantes cerrados: el coronavirus eclipsa la tradicional celebración del 4 de julio, cuando Estados Unidos festeja su independencia.

Los nuevos casos de covid-19 en Estados Unidos superan los 40 mil diarios y el número de muertes es más de 127.000 en vísperas de uno de los asuetos más importantes del país, que usualmente se celebra en familia o con encuentros para contemplar los espectáculos pirotécnicos.

El gobernador de California, Gavin Newsom, ha expresado su preocupación sobre las grandes celebraciones familiares en las que los invitados "bajan la guardia" sobre el uso de mascarillas.

"Una de las áreas donde estamos viendo un aumento en la transmisión es en las reuniones familiares, que forman parte expresamente de la tradición del 4 de julio", dijo. "El patriotismo, al menos en un contexto de covid-19, puede ser expresado de manera un poco diferente en consideración a (lograr) nuestra independencia de la covid-19".

Y anunció este miércoles que en las próximas tres semanas restaurantes en espacios cerrados, cines, bares y otros comercios de Los Ángeles y otros 18 condados dejarán de operar para mitigar la propagación del virus, que ya se cobró en el estado 6.000 vidas.

Lo mismo en Nueva York, donde el alcalde Bill de Blasio anunció que los restaurantes no podrían reabrir todavía sus salones, como estaba previsto en la estrategia de desconfinamiento.

Todos compartimos la preocupación de que comer dentro de un restaurante se ha tornado problemático", señaló.

El estado de Nueva York, que fue durante mucho tiempo el epicentro de la pandemia en el país y que ha visto un retroceso durante varias semanas, también ha establecido medidas estrictas para protegerse, al ordenar la cuarentena para los visitantes de 16 estados, casi la mitad de la población estadounidense.