El estado de Oregón se convirtió este lunes en la primera entidad de Estados Unidos en despenalizar la posesión de pequeñas cantidades de drogas duras, considerándola como una infracción civil que conlleva una multa económica y la posibilidad de evadirla con una "evaluación de salud".

"Sabemos que el castigo por adicción no funciona y no mejora los resultados para las personas", dijo en un comunicado Steve Allen, director de la Autoridad de Salud de Oregon (OHA).

Allen reconoce que la ley entra en vigor en un momento crítico ya que las sobredosis se han disparado en un 70 por ciento en el estado desde que la pandemia de covid-19 comenzó en marzo del año pasado, generalmente vinculado a la salud mental de las personas.

La medida que se aprobó el pasado mes de noviembre, y creó una gran controversia en el estado, implica que la policía ya no podrá arrestar a un individuo por la posesión de pequeñas cantidades de drogas para consumo propio como cocaína, heroína, metanfetamina, LSD, MDMA u opiáceos como la oxicodona.

Las personas se enfrentarán por esta falta a una multa de hasta 100 dólares (2 mil 37 pesos mexicanos), que podrá ser evitada si la persona accede a formar parte de un programa de rehabilitación.

El objetivo de los promotores de la ley es que se priorice el tratamiento de las personas que combaten una adicción antes que castigarlas con penas de cárcel o antecedentes penales que les dificulten una plena reinserción social.