Al ganar el PRI 16 diputaciones locales y con eso tener mayoría en el Congreso local, dará tranquilidad a la administración del gobernador Miguel Angel Riquelme, sin embargo, los 4 ó 5 legisladores pluris de Morena serán “una piedra en el zapato” en lo que resta del sexenio.

Así lo consideró el politólogo y columnista de Zócalo Saltillo, Gerardo Hernández, al señalar que se trató de una elección muy importante para el gobernador y anticipa que la lucha por la gubernatura será entre el PRI y Morena.

“Tener mayoría en el Congreso le da seguridad porque le quita presión política, le permite negociar mejor presupuestos, colocar en posiciones estratégicas a priístas”.

 

“Era importante para el gobernador porque le da tranquilidad, le permite tener bajo control a los ayuntamientos y le da oxígeno como político. Ha tenido tres años muy difíciles de la administración, tanto en términos financieros por la deuda pública, la pandemia viene a complicar el escenario financiero de Coahuila, y la política financiera restrictiva de AMLO también presiona mucho al gobierno”.

Aun así, es un resultado importante para Morena puesto que desplaza al PAN como segunda fuerza estatal, y esto prefigura que en el 2024 el PRI y Morena pelearán por la gubernatura.

Añadió que para la elección de diputados federales el próximo año, donde también se elegirán alcaldes, en el caso de Coahuila, puede haber votos en cascada a favor de Morena lo que anticipa elecciones muy cerradas, sin olvidar que Andrés Manuel López Obrador trabaja para conservar la mayoría en la Cámara de Diputados, que es probable que logre, en alianza con PT y PVEM.

Explicó que el triunfador absoluto es el abstencionismo, de casi el 60%, y el PRI ganó por su capacidad de movilización.

Además, el PAN ha tenido tropiezos muy importantes, con la salida de José Angel Pérez Hernández y de Luis Fernando Salazar, a la vez que no ha logrado reconectarse con la sociedad.

Morena va a ser la segunda fuerza política con hasta 5 diputados y el PAN 3, que va a tener que recomponerse porque la sociedad castiga a los partidos políticos, en tanto que los diputados tienen descrédito y no se perciben cercanos a la gente.