Mientras usted dormía, en la radiofrecuencia de la Policía Municipal se escuchó el llamado de alerta. Había que moverse rápido, cada quien a sus puestos, y todo mundo supo qué hacer y a dónde ir. En cuestión de cinco minutos, Saltillo se blindó, literalmente. Entradas y salidas de la ciudad fueron cerradas por patrullas y elementos policiales fuertemente armados.

Había pasado la medianoche, eran los primeros minutos de este lunes 7. “Nadie sale y nadie entra”, fue la orden desde el centro de mando, en donde las cámaras de vigilancia urbana y de reconocimiento facial se convierten en los ojos de la Comisión de Seguridad y Protección Ciudadana para buscar los objetivos.

Esta vez, la alerta fue por una supuesta situación de riesgo provocada por un grupo armado. En realidad se trató de un simulacro, a manera de ejercicio para revisar el protocolo de movilización y blindaje de Saltillo ante situaciones de alto riesgo. Y en minutos, las carreteras y brechas que convergen a esta ciudad fueron selladas en una acción articulada de la que, a lo mucho, algunos conductores trasnochados se percataron.

De acuerdo con la Comisión de Seguridad y Protección Ciudadana, estos ejercicios son frecuentes, precisamente para revisar la respuesta de reacción y el desenvolvimiento de cada uno de los agrupamientos policiales que conforman la corporación.

“Se emite la alerta y se da un señuelo, las características de algún vehículo; lo primero es sellar la ciudad, la operación de blindaje es en cuestión de minutos y, a partir de ahí, los compañeros se dan a la tarea de buscar a los supuestos delincuentes”.