Un hombre de 70 años falleció en la madrugada del lunes mientras trataba de huir de las llamas de uno de los mayores incendios de los múltiples que se mantienen activos estos días en California (Estados Unidos), mientras que otras cuatro personas permanecen desaparecidas.
El cuerpo del hombre fue recuperado cerca de la población de Davenport, al norte de Santa Cruz, una zona turística en la que la caída de un rayo inició el fuego hace justo una semana, que ya ha calcinado 30 mil hectáreas y que por el momento los bomberos solo han podido contener en un 8 %.
Las condiciones atmosféricas no han terminado siendo tan críticas como nos temíamos, lo que es bueno. Nos han dado una oportunidad para lograr mucho progreso”, indicó en una rueda de prensa este lunes el jefe de operaciones del Departamento de Silvicultura y Protección contra Incendios del estado (CalFire), Mark Brunton.
El de Santa Cruz es el tercero mayor de las decenas de incendios que avanzan a lo largo y ancho del estado, en su mayoría causados por una tormenta eléctrica nada habitual en California ocurrida el fin de semana pasado, sumada a una ola de calor.
El mayor de todos ellos quema al norte del estado, en la región vinícola de Napa, ha arrasado 142 mil hectáreas, 871 edificios y la semana pasada se cobró la vida de cuatro personas.
La buena noticia en este caso es que los bomberos han logrado avances importantes a lo largo de la noche del lunes y ya está contenido en un 22 %.
Más problemáticas están siendo las tareas de contención apenas unos kilómetros al sur de Napa, en el fuego declarado cerca en una zona montañosa de la localidad de San José y que ya ha quemado 140 mil hectáreas, aunque por el momento no cabe lamentar ninguna pérdida de vidas humanas en este caso.
Durante la tormenta eléctrica del fin de semana pasado en el estado cayeron más de 10 mil 800 rayos, pero apenas lluvia, y se calcula que estos fueron responsables de más de 360 incendios.
Ante esta situación, el gobernador de California, Gavin Newsom, declaró el estado de emergencia.
Los incendios, que están liberando una enorme cantidad de humo al aire, se registran mientras el estado lidia con un aumento en los casos de coronavirus, lo que genera temores sobre la seguridad de los bomberos y de quienes evacuan sus hogares.