El Presidente estadunidense, Joe Biden, firmó una orden ejecutiva para salvaguardar el programa DACA, que protege de la deportación a unos 650 mil indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, conocidos como “soñadores”.

Biden también firmó otro decreto que ordena detener la construcción del muro fronterizo con México, al acabar con la emergencia nacional decretada por su predecesor, Donald Trump, para desviar fondos hacia ese proyecto.

En total, durante su primer día de mandato firmó 17 órdenes ejecutivas, entre ellas, una revocando el plan de la Administración Trump para excluir a los no ciudadanos del conteo del censo. También derogó dos proclamas de la era Trump que establecían una prohibición de viajar a Estados Unidos desde varios países predominantemente musulmanes y africanos, poniendo fin a una de las primeras acciones de su predecesor para limitar la inmigración.

Asesores dijeron que Biden ordenaría al Departamento de Estado que desarrolle formas de abordar el daño causado a aquellos a quienes se les impide ingresar a Estados Unidos debido a la prohibición. Otra orden ejecutiva revoca la aplicación reforzada de las violaciones de inmigración dirigidas a personas que ya se encuentran dentro de los Estados Unidos. Otro bloquea la deportación de liberianos que vivían en Estados Unidos.

Washington inició este miércoles una nueva era con la llegada al poder de Joe Biden, quien se convirtió en el cuadragésimo sexto (46) Presidente de Estados Unidos para poner fin al tumultuoso mandato de Donald Trump, donde la principal apuesta del demócrata y su equipo de trabajo es la unidad, la civilidad y la “decencia” para sanar las heridas de un país en crisis.

Biden, que a sus 78 años es el presidente con más edad que ha tomado posesión en la historia del país, llegó unas horas después a la misma Casa Blanca en la que trabajó durante ocho años como vicepresidente junto a Barack Obama (2009-2017), esta vez para ocupar el Despacho Oval.

“Este es un momento histórico de crisis y retos, y la unidad es el camino que debemos seguir”, dijo Biden en su discurso de investidura ante el mismo Capitolio que dos semanas antes había invadido una turba de seguidores radicales de Trump, incitados por un Presidente saliente que se negaba a reconocer su derrota en las elecciones de noviembre.

Además de las ascuas de esa crisis, que provocó que 70% de los republicanos sigan sin considerar legítima la elección de Biden, el flamante Presidente deberá afrontar los urgentes desafíos económicos y de salud pública derivados de la pandemia de la Covid-19, que ya ha dejado más de 400 mil muertos.

“Estados Unidos ha sido puesto a prueba y saldremos más fuertes”, insistió el nuevo Mandatario estadunidense desde la escalinata del Capitolio, donde llamó a poner fin a la “guerra no civil” entre demócratas y republicanos, progresistas y seguidores de Trump.