Tres mujeres policía del condado de Harris, Texas, presentaron este lunes una demanda judicial en la que denuncian que fueron acosadas y agredidas sexualmente por sus superiores mientras trabajaban en operaciones contra el tráfico de personas.

Alegan que fueron elegidas para "operaciones encubiertas" cuando acababan de entrar en el cuerpo policial, y que sus superiores utilizaron "fiestas de solteros" para intentar atrapar a proxenetas, según informó el diario The Houston Chronicle basándose en un comunicado de los abogados Brocl Akers, Cordt Akers y Bill Ogden.

El intento de atrapar a los proxenetas se convirtió en un "patio de recreo bañado en alcohol para la explotación sexual" en el que las agentes fueron sometidas a "abusos repugnantes", indica el comunicado.

A una de ellas se le ordenó incluso dejarse penetrar por un presunto violador para poder arrestarlo. Solo después de la agresión se le ordenó que diera la señal de "arresto", según la denuncia.

En conferencia de prensa esta mañana, Cordt C. Akers, uno de los abogados, calificó estos presuntos abusos como "las conductas policiales más incalificables que jamás hayamos visto", y señaló que estas fiestas eran pagadas "con el dinero del condado".

El letrado aseguró que eran agentes "latinas con poca o ninguna experiencia".

Las demandantes son Liz Gómez, Marissa Sánchez y Felecia McKinney, antiguas y actuales agentes y ciudadanas de Texas.

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Cuando ellas plantearon sus inquietudes a sus jefes, fueron ridiculizadas y se tomaron represalias en su contra, además de asignarles peores tareas, según esta denuncia.

La demanda ha sido presentada contra el sheriff Alan Rosen, de la comisaría del distrito 1, y contra dos de sus asistentes, Chris Gore y Shane Rigdon, así como contra el condado de Harris, que engloba la mayor parte de la ciudad de Houston.

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Despedidas de soltero encubiertas

Tanto Rosen como la oficina del condado de Harris han sabido durante meses de estos abusos pero se negaron a tomar cualquier acción, de acuerdo con la demanda, que indica que el sheriff asistió a al menos una de estas "fiestas".

Uno de los agentes, Gore, con la aprobación de Rosen, decidió crear estas "despedidas de soltero" en las que los agentes participaban de forma encubierta. Las agentes tenían que hacerse pasar por prostitutas con el objetivo de poder realizar rápidamente un arresto pero, según la demanda, eso sólo servía para el disfrute de sus superiores.

En algunas de estas fiestas, el agente Gore, que estaba en ropa interior, borracho y excitado, les tocaba el cuerpo, incluyendo los pechos. Una de las demandantes asegura que en varias ocasiones Gore abusó de ella.

“Eso no es lo suficientemente provocador”

Según la demanda, Gómez fue continuamente objeto de acoso sexual, tocamientos injustificados, besos no deseados, abusos y burlas sexuales durante su trabajo en la Unidad de Tráfico de Personas.

Gore le ordenó a Gómez que comprara ropa nueva y provocadora. Cuando ella fue una vez de compras él le contestó por mensaje “eso no es lo suficientemente provocador”. También le ordenó que se probara la ropa en su despacho y que lo acompañara a una sex shop.

En uno de los viajes a una de estas tiendas, el agente le dijo a Gómez que no tenía permiso de trabajar con otro agente hombre, que ella “era suya”.

Sánchez alega también que fue continuamente objeto de acoso sexual, tocamientos injustificados, besos no deseados, y burlas sexuales durante su trabajo en la misma unidad. Sufrió un trato similar durante esas fiestas encubiertas, según denuncia.

McKinney asegura que, como sus compañeras, fue objeto de acoso sexual y de burlas sexuales.

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