El gobernador de Texas, Greg Abbott, se ha mantenido activo en su batalla contra inmigrantes y la situación en la frontera.

El republicano, quien ahora lidera las ideas impulsadas por el expresidente Donald Trump, ha lanzado varias iniciativas contra los inmigrantes, incluida una declaratoria de desastres que permite a policías locales detener a no-ciudadanos por “invadir propiedad privada”.

Aunado a ello pretende construir un muro fronterizo y ha pedido ayuda policiaca y con elementos de la Guardia Nacional a los gobernadores republicanos de Arizona, Nebraska, Idaho, Florida, Ohio y Dakota del Sur.

 

Ahora, Abbott criticó el “completo abandono” de la frontera sur por parte de la Administración del presidente Joe Biden y sugirió la creación de un grupo de trabajo, al considerar que la línea limítrofe vive una crisis migratoria “sin precedentes”.

Abbott sostuvo ante el Capitolio estatal, en Austin, una reunión con alguaciles y representantes legislativos de localidades limítrofes en Texas, con quienes abordó la posible creación de un grupo de trabajo en materia de seguridad fronteriza a fin de abordar la “excesiva cantidad de personas que cruzan la frontera”, como dijo.

Debido al total abandono de la administración actual respecto a la inmigración, “hay un aumento sin precedentes de personas que cruzan la frontera, y el gobierno federal ha dejado al estado de Texas y sus condados a que asuman la carga”, señaló el gobernador durante una rueda de prensa posterior al encuentro.

Abbott agregó que el problema de la frontera no es solo un “asunto de Texas”, en especial en lo que se refiere al narcotráfico, y que por ello otros estados han sumado su apoyo en temas de seguridad a través del envío de efectivos de la Guardia Nacional.

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La reunión de hoy se celebra casi un mes después de que Abbott anunciara la construcción de un muro fronterizo en el sur de Texas, para el que asignó una partida de 250 millones de dólares en fondos públicos.

La propuesta generó una serie de críticas, tanto por el posible trasfondo político, habida cuenta que el gobernador aspira a la reelección, como por la inviabilidad de un proyecto que apela al legado del expresidente Donald Trump, quien también prometió una valla limítrofe.

La frontera Texas-México tiene más de 1,200 millas de longitud, según el sitio web del Departamento de Transporte del Estado, y construir sólo una milla supone un coste de unos 100 millones de dólares, según datos dados por el representante estatal Gene Wu.

Aun así, Abbott ha convertido la financiación de la seguridad fronteriza en una prioridad para la legislatura estatal.