La vida de Humberto Castellanos cambió para siembre cuando fue de vivir en el rancho ‘El Guayabo de Arriba’ en Tepatitlán de Morelos, Jalisco, ordeñando vacas como lo ha hecho gran parte de su vida, a subirse a la lomita de un diamante de Grandes Ligas.
Aunque la pandemia provocó que su debut se retrasara un poco, el pitcher de los Astros de Houston ahora se puede jactar de ser el mexicano 131 en jugar en el mejor beisbol del mundo.
Castellanos estuvo en el Spring Training de la controversial novena, hasta que el Covid-19 los obligó a él y al resto de sus colegas a suspender la actividad. Durante la suspensión, el joven lanzador de 22 años regresó a casa.
Alternando sus labores en el rancho familiar con los entrenamientos que el personal de Houston le dio para mantenerse en forma, continuó soñando con su debut, el cual llegó unas semanas después, el pasado 4 de agosto, ante los Diamondbacks de Arizona.
Me mantuve trabajando, tanto físicamente en mi deporte como aquí en mi casa. Siempre nos hemos dedicado a lo que es la ordeña y pues el trabajo diario de ahí, lo que es levantarse temprano, trabajar la tierra, los tractores y todo eso fue lo que estuve haciendo antes de venir para acá”.
“Hablando del deporte todos los días terminaba de hacer mis labores del día en el campo y a veces era mi cuñado el que me ayudaba ahí a tirar, mi padre también muchas veces con él tiraba, Antonio De la Torre también y era lo que hacía”, explicó.
Su oportunidad llegó nada más y nada menos que para suplir a su compatriota Roberto Osuna. Pero para él, lo más bonito de todo fue ver las felicitaciones de su familia luego de haber cumplido el objetivo de su vida.
“Cuando salí del campo llegué al club house y ya tenía muchas felicitaciones y mucho seguimiento de toda mi gente pero principalmente de mi familia. Mi hermano me hizo llegar un video de que por ahí estuvieron viendo el partido, tan solo escuchar cómo estaba mi familia me llené de emoción y de nostalgia y pues la verdad no la creía todavía que por fin hubiéramos logrado ese sueño. Muy contento y así seguiré ya, agradecido con la vida por esta oportunidad”, manifestó a Récord en una videoconferencia.
Castellanos ingresó en la novena entrada del partido, donde lanzó por espacio de un inning, sin permitir hit ni carrera y con tan solo siete lanzamientos retiró a sus rivales, de los cuales seis fueron strikes.