El presidente del condado neoyorquino de El Bronx, el puertorriqueño Rubén Diaz, insta a los latinos de Estados Unidos, en una entrevista a Efe, a vengarse en las urnas del “payaso” del presidente Donald Trump por su falta de respeto, sus asaltos y sus insultos contra esta comunidad.
“Si te enfogonas (irritas) cuando escuchas a este payaso que está ahora llamándose presidente de los Estados Unidos, si esto te frustra, si te enfogona, la mejor revancha es en las urnas”, aseguró Díaz en una conversación a través de internet desde su despacho de El Bronx, a cuya presidencia accedió en 2009.
Díaz, que ha ocupado cargos políticos durante 24 de sus 47 años de vida, insiste en que “el latino tiene que tener el coraje, el latino tiene que tener la energía, el latino tiene que movilizarse, organizarse y salir a votar y mandarle (un mensaje) no solamente a Trump, sino a aquellas personas que se sienten con el derecho de asaltar, insultar y faltar al respeto a la comunidad latina”.
En especial, se refirió a los hispanoamericanos que residen en los estados donde esta comunidad tiene cada vez una mayor presencia y que serán clave en las elecciones presidenciales del próximo noviembre, como Florida, Texas, Nuevo México y Arizona.
“Si quieres mandarle el mensaje, no lo hagas solamente en Twitter, no lo hagas solamente en las redes sociales o en las marchas y en las protestas, vamos a mandarle un mensaje, no solamente a Trump, sino también a quienes entre sus seguidores se creen que tienen el derecho de faltarle al respeto a nuestra comunidad. Salgan a votar este noviembre”, insiste.
Presidente de un condado castigado por la Covid-19
Díaz, que asegura con orgullo que El Bronx, donde residen 1,5 millones de neoyorquinos, es el barrio con mayor presencia latinoamericana de la ciudad, detalla cómo la pandemia se ha cebado con este distrito.
“Se perdieron más de 5.000 vidas aquí, en el condado de El Bronx, eso son más pérdidas en vidas que en todo el estado de Connecticut. El dolor, la enfermedad, la ansiedad es algo que sufrimos mucho, aunque no se ve tanta muerte hoy, ni tantos casos, pero psicológicamente, en nuestro corazón, nos sigue afectando”, dice.
Y es que El Bronx, situado en el extremo norte de la ciudad de Nueva York, tiene varios distritos, como el 15, que pasan por ser de los más pobres de todo el país.
Díaz, que el próximo año concluirá su tercer y último mandato como regidor de este gran condado, antes de retirarse de la vida política, explicó a Efe los éxitos políticos de los que se siente más orgullo y también la gran frustración de ver cómo sus logros se han desvanecido en solo tres meses y medio por la “tormenta del coronavirus”.
Asegura que cuando fue elegido por primera vez, hace 11 años, el índice de desempleo en el condado estaba en el 14 %, una cifra que en enero y febrero se situó, por primera vez, por debajo del 5 %, pero que tras la irrupción de la pandemia se ha vuelto a disparar por encima del 22 %.
“Viramos (la situación que había) en una dirección positiva y ahora, desafortunadamente, por un enemigo que no vemos, que no podemos tocar, que no podemos oler, todo se ha caído, el logro de lo que uno ha hecho en toda su vida”, dice, poco antes de declarar con vehemencia que todavía tiene el ánimo y el compromiso de seguir adelante “para lograr el progreso de nuevo”.
Enumera las cuatro principales causas que, a su parecer, contribuyeron a que El Bronx se convirtiera en abril y mayo en el ojo del huracán de la pandemia y que todavía esté sufriendo las consecuencias.
Por un lado, Díaz culpa a un sistema de salud púbica ineficiente, de lo que responsabiliza a las Administraciones municipal, estatal y federal: “No hemos llegado al nivel donde nos podemos sentir orgullosos de que el sistema de salud haya recibido los recursos que necesita”.
Por otro, subrayó que El Bronx es hogar de los trabajadores considerados “esenciales” que se expusieron al coronavirus por salarios más bajos “de lo que merecen”, mientras “muchos de los supervisores y funcionarios trabajaban desde sus hogares”.
Asimismo, citó la gran presencia de residencias de ancianos -los lugares más castigados por la enfermedad-, y el hecho de que muchos jóvenes no respetaron las medidas sanitarias en los lugares públicos y acabaron transmitiendo el virus a sus familiares.
“Todos estos son los ingredientes que se combinaron para que se complicara la situación y que nos afectara de una forma como no se ha visto en otras áreas de los Estados Unidos”, concluyó.
Black Lives Matter también un movimiento latino
Por otra parte, para Díaz, el movimiento Black Lives Matter (La vida de los negros Importa), que ha ganado fuerza desde el pasado mayo tras el asesinato del ciudadano afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco, es también un movimiento latino.
“El latino que baila las canciones de salsa, merengue, bachata, bomba, la plena, cumbia… lo hacemos con instrumentos africanos, nosotros somos también parte del Black Lives Matter”, comenta antes de llamar a los latinoamericanos “a participar en este movimiento antirracista, que viene del racismo sistémico de la historia de Estados Unidos”.
Además, Díaz considera que los latinos también necesitan un movimiento como este, que se extendió por todo el país para reclamar los derechos de la comunidad negra, aunque insiste en que nació “de la pérdida de hombres inocentes y personas inocentes, es un movimiento que viene del dolor y nadie quiere ese movimiento, pero lo necesitamos”.
En este sentido, se muestra convencido de que llegará el día en Estados Unidos en que haya un presidente latinoamericano, pero subraya que lo importante “no es solamente ser latino o tener el título”, sino “lo que se hace con esa posición y cómo se concentra para elevar, para levantar nuestra comunidad y llegar a un nivel de respeto, de influencia y de poder en nuestro país”.